Muchas personas mayores con discapacidad auditiva viven en residencias donde a menudo enfrentan grandes problemas de comunicación que pueden provocar soledad y aislamiento. Una nueva guía de la CNSE (Confederación Estatal de Personas Sordas) presenta formas para que las residencias atiendan mejor las necesidades de estas personas mayores sordas, incluyendo el uso de tecnologías de videollamadas y la formación del personal. El objetivo es mejorar su participación, dignidad y calidad de vida.
Videotecnología y comunicación: más autonomía para personas mayores con sordera
La nueva guía “Buenas prácticas en la atención sociosanitaria a personas mayores sordas en residencias” deja claro que la comunicación es clave para la calidad de vida. Para facilitar el contacto con familiares y amigos, se propone que las residencias cuenten con sistemas que permitan realizar videollamadas de manera autónoma. Así, las personas mayores sordas pueden mantener el contacto sin necesidad de ayuda externa.
Además, se sugiere que los usuarios con suficiente autonomía puedan utilizar plataformas de videointerpretación como SVisual para gestionar sus propias comunicaciones cuando lo necesiten, ganando así mayor independencia.
También se plantea el uso de herramientas tecnológicas como sistemas de traducción automática o software de inteligencia artificial para facilitar el acceso a la información y la comunicación, superando así la barrera entre la lengua de signos y el idioma escrito.
La guía como un avance social fundamental
Roberto Suárez, presidente de la CNSE, describe la publicación de esta guía como “un acto de justicia” para un colectivo históricamente olvidado. Las personas mayores sordas han sido excluidas con frecuencia de las políticas públicas y de los servicios sociales. Suárez enfatiza que “no piden compasión, sino dignidad, presencia y participación”. Muchas personas mayores en residencias sienten que su lengua, la lengua de signos, no es reconocida y que sus experiencias y recuerdos quedan silenciados.
La falta de accesibilidad comunicativa no solo afecta su bienestar, sino también derechos fundamentales como el de participar en las decisiones sobre su vida o mantener su identidad cultural y lingüística. Suárez advierte: “Sin accesibilidad, no hay sentido de pertenencia”. Por eso, las residencias deben ser lugares no solo de cuidado, sino también de inclusión y pertenencia.
Recomendaciones prácticas para residencias
La guía se basa en el Real Decreto 674/2023, que establece un modelo de atención centrado en la persona y la accesibilidad universal. Incluye recomendaciones concretas para residencias y profesionales del ámbito sociosanitario:
- Formación del personal: Todo el personal debe recibir formación básica en lengua de signos y cultura sorda para atender mejor a las personas mayores sordas.
- Adaptación del entorno: Implementar señalética visual, sistemas de alarma luminosa y espacios que faciliten el contacto visual para mejorar la orientación y seguridad.
- Medios de comunicación accesibles: Incorporar intérpretes, mediadores y servicios de videointerpretación como SVisual y VidAsor para garantizar la comunicación efectiva.
- Actividades inclusivas: Celebrar fechas importantes para la comunidad sorda y diseñar actividades que integren a todas las personas residentes.
- Fomento de vínculos comunitarios: Mantener relaciones con asociaciones locales de personas sordas para favorecer la socialización y el apoyo mutuo.
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Voces desde la experiencia
Susana Obiang, responsable técnica de la guía, explica que durante su elaboración participaron personas mayores sordas, quienes compartieron sus experiencias y preocupaciones. Sus testimonios reflejan un deseo profundo de ser visibles y no relegados al silencio o la soledad. Obiang resume: “Una persona sorda no deja de serlo al envejecer. Pero muchas veces, al entrar en una residencia, se vuelve invisible. Esta guía dice ‘basta’. Merecen entornos donde puedan comunicarse, recordar y compartir”.
Conclusión
La nueva guía de la CNSE representa un avance importante para mejorar la calidad de vida de las personas mayores sordas en residencias. La formación del personal, las ayudas tecnológicas y las actividades inclusivas fortalecen su comunicación y participación. La posibilidad de realizar videollamadas autónomas con familiares y amigos ayuda a evitar el aislamiento y a preservar la dignidad. Las residencias deben convertirse en espacios de pertenencia y comunicación para todas las personas, sin importar sus capacidades auditivas.
De este modo, se avanza hacia una justicia social real, dando voz y visibilidad a la generación de personas mayores sordas.

