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Sordos en Túnez: El largo camino hacia la igualdad

by info@deaf24.com

En Túnez, muchas personas sordas todavía luchan por sus derechos fundamentales: acceso a la educación, al empleo, a la atención médica y a la participación social. Aunque existen leyes que promueven la igualdad y la accesibilidad, la realidad para muchas personas sordas sigue siendo complicada. Este artículo describe la compleja situación de los sordos en Túnez, los avances logrados y las áreas donde se requiere acción urgente.

 

Una vida entre el silencio y la exclusión

Mohamed nació sordo. En su familia oyente, nunca aprendió lengua de señas. De niño observaba los gestos de sus familiares y creó su propio código para poder comunicarse. Más tarde asistió a una escuela especializada en el barrio de Bardo, enfocada únicamente en el aprendizaje del habla. Leer, escribir o usar lengua de señas no formaba parte de la enseñanza. Después de cuatro años, dejó la escuela sin conocimientos básicos de comunicación.

A los 16 años, Mohamed completó una formación como electricista y comenzó a trabajar. Sin embargo, enfrentó barreras diarias: desconocimiento de sus derechos, falta de apoyo y ausencia de intérpretes. Solo de adulto conoció, por casualidad, la organización “Association la Voix du Sourd” (AVST), un lugar donde las personas sordas se apoyan mutuamente y luchan por sus derechos.

 

Buenas leyes, mala implementación

Túnez cuenta con leyes avanzadas para la protección de las personas con discapacidad. En 2005 se estableció que al menos el 1 % del personal de organismos públicos y grandes empresas debía ser personas con discapacidad. En 2016, este porcentaje aumentó al 2 %. La lengua de señas tunecina también fue reconocida oficialmente en 2006.

En el papel, esto parece positivo, pero en la práctica muchas de estas leyes no se aplican.

“En la administración pública se cumple parcialmente la cuota de personas con discapacidad, pero en el sector privado queda mucho por hacer”, explica Ahmed Belazi, del Ministerio de Asuntos Sociales de Túnez. Aunque existen sanciones, nadie verifica su cumplimiento.

Sami Ben Jemaa de Handicap International añade: “Túnez tiene una legislación avanzada, pero sigue siendo una fachada. Apenas hay mecanismos para sancionar los incumplimientos”.

 

Falta de accesibilidad y competencias poco claras

A pesar de los derechos legales, muchos edificios públicos siguen siendo inaccesibles. Incluso el edificio del Ministerio de Asuntos Sociales en Túnez no tiene acceso para personas con movilidad reducida.

El problema no se limita a personas en silla de ruedas; también afecta a sordos y ciegos. Muchas oficinas y hospitales no cuentan con intérpretes y hay escasez de señales visuales o sistemas digitales accesibles.

Ahmed Belazi afirma:

“En Túnez, cuando se habla de ‘discapacidad’, se piensa casi siempre en movilidad. Las necesidades específicas de sordos o ciegos son ignoradas”.

Además, existe confusión entre ministerios. El Ministerio de Asuntos Sociales deriva a los sordos al Ministerio de Empleo, que a su vez los devuelve al primero. Así, las personas afectadas pierden tiempo y se sienten desamparadas.

 

Educación: obstáculos desde la infancia

Los problemas comienzan temprano. No existen directrices claras sobre cómo informar y acompañar a los padres tras el diagnóstico de sordera de un niño. Muchas familias se sienten perdidas, sin saber qué camino educativo seguir ni cómo comunicarse con su hijo.

Alrededor del 90 % de los niños sordos crecen en familias oyentes. Sin apoyo, no aprenden lengua de señas y permanecen aislados lingüísticamente.

Para los niños que pueden usar audífonos, existe la posibilidad de aprender habla oral y luego integrarse a escuelas regulares. Para otros, solo queda asistir a escuelas especializadas, generalmente enfocadas en formación profesional manual.

Estas instituciones suelen carecer de recursos suficientes, intérpretes y programas en lengua de señas. Esto explica por qué muchos sordos tienen dificultades para leer y escribir.

Según cifras oficiales, el 61 % de las personas con discapacidad en Túnez son analfabetas, y solo el 2,2 % tiene acceso a educación superior.

 

Escasez de intérpretes y falta de normalización de la lengua de señas

Un problema central es la falta de estandarización de la lengua de señas tunecina (TSL). Contiene variaciones regionales y signos mezclados de otras lenguas. No existe ninguna autoridad estatal que la desarrolle o unifique.

El Institut des sciences humaines (ISH) en Túnez ofrece desde 2003 la única formación para intérpretes de lengua de señas, pero el número de intérpretes sigue siendo muy bajo.

La organización AVST trata de cubrir esta carencia ofreciendo cursos gratuitos de lengua de señas para sordos y oyentes cada sábado.

 

Barreras en la vida diaria

La falta de intérpretes genera problemas graves en la vida cotidiana, especialmente en la atención médica.

Muchos sordos necesitan llevar a un acompañante oyente a las consultas, lo que viola la confidencialidad médica y dificulta la comunicación.

“¿Cómo puede un sordo explicar que tiene dolor de estómago si carece de vocabulario?”, pregunta la doctora Amira Yaakoubi, de AVST.

Por eso, la organización realiza talleres de sensibilización y educación sanitaria, donde los participantes aprenden términos médicos en lengua de señas. Algunos talleres abordan también temas sociales y de derechos, como violencia y salud sexual.

Yaakoubi comenta:

“Muchas mujeres sordas desconocían qué es una agresión sexual o que podían recibir atención tras una violación. Nuestros talleres ayudan a crear conciencia y cambiar vidas”.

 

Oportunidades digitales: Internet y videocomunicación

La tecnología ofrece esperanza a la comunidad sorda. Antes, necesitaban un intérprete para realizar llamadas telefónicas. Hoy pueden comunicarse directamente mediante videollamadas, smartphones y redes sociales en lengua de señas.

“Antes un mensaje de cinco minutos tardaba media hora en explicarse. Ahora basta con un video”, explica el audiólogo Lotfi Zekri.

Internet también ofrece acceso a información, redes y educación. No obstante, persisten barreras: muchos contenidos carecen de subtítulos o versiones en lengua de señas.

 

Consejos para mejorar la inclusión

  1. Fomento temprano: Padres de niños sordos deben recibir orientación y cursos de lengua de señas desde el inicio.
  2. Más intérpretes: Expandir programas de formación y asegurar salarios justos.
  3. Comunicación accesible: Subtítulos en TV, webs y lugares públicos.
  4. Formación sanitaria: Médicos y enfermeros deberían aprender conceptos básicos de lengua de señas.
  5. Accesibilidad digital: Videos en lengua de señas y textos simplificados en línea.

 

Conclusión

La historia de Mohamed y otros demuestra que, aunque Túnez tiene leyes que garantizan igualdad para los sordos, su implementación sigue siendo insuficiente. La escasez de intérpretes, la confusión institucional y un sistema educativo no adaptado a la lengua de señas contribuyen a la exclusión social.

Sin embargo, organizaciones como AVST y las nuevas tecnologías brindan oportunidades para que la comunidad sorda acceda a información, educación y participación social. Cada curso, taller y herramienta digital acerca a Túnez un paso más hacia una sociedad inclusiva donde los sordos no sean ignorados.

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